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El Ministro de Educación , Ciencia y Tecnologí­a , Lic. Daniel Filmus dialogó con la comunidad armenia

filmus En la noche del martes 13 de marzo pasado, el Licenciado Daniel Filmus participó del encuentro comunitario que se llevó a cabo en el marco de la promulgación de la Ley 26.199 y sus repercusiones en nuestra comunidad. Filmus dirigió en primer término la palabra refiriéndose tanto a ley de reconocimiento del Genocidio Armenio como a la también a la nueva ley de educación. (Se reproduce a continuación).">

En la noche del martes 13 de marzo pasado, el Licenciado Daniel Filmus participó del encuentro comunitario que se llevó a cabo en el marco de la promulgación de la Ley 26.199 y sus repercusiones en nuestra comunidad. Filmus dirigió en primer término la palabra refiriéndose tanto a ley de reconocimiento del Genocidio Armenio como a la también a la nueva ley de educación. (Se reproduce a continuación).

«Buenas noches. Para mí­ es un orgullo estar representando el gobierno nacional en este acto de reconocimiento tan importante por la Ley 26.199, acerca del Genocidio Armenio. Quiero plantear que, como Ministro de Educación de la Nación, como representante del Presidente de la Nación en esta reunión, que no se trata de reconocer al gobierno nacional. Hemos visto que en las dos cámaras fue casi por unanimidad la aprobación de esta ley. Esto tiene que ver con los que están en las cámaras son los representantes del pueblo. Hay que reconocer al pueblo argentino que tiene una tradición, una honrosí­sima tradición de respeto por la diversidad, de reconocimiento de los sufrimientos de los pueblo del mundo, que nuestro pueblo se ha forjado justamente a partir de la incorporación en distintas camadas de muchos refugiados, de muchos perseguidos, de mucha gente que en distintos lugares del mundo sufrió las consecuencias de distintos tipos de genocidios y persecuciones. Esto está en la bese de la construcción de nuestro pueblo.

Todos o una buena parte de los que estamos aquí­ somos nietos, biznietos, hijos algunos de inmigrantes que por alguna razón tuvieron que salir de sus pueblos de origen y que tuvieron que construir una Argentina abierta y diversa, una Argentina plural que hace que este paí­s tenga esta caracterí­stica. Independientemente de los gobiernos de turno pueden ser as o menos permeables a este sentimiento del pueblo argentino: lo que hay que hacer es agradecer a este pueblo que -realmente- a pesar de las diferencias y las dificultades ha sabido sostener el tema de los derechos humanos, la condena a los distintos tipos de genocidio y de holocausto que han ocurrido en el mundo para tenerlos presentes en nuestra propia historia. Realmente, cuando uno conoce el genocidio del pueblo armenio, el holocausto, no está mirando para atrás. Sé que es historia pero estamos mirando para adelante.

Los que estamos en el sistema educativo estamos diciendo que la única forma en que los genocidios no se repitan, que el holocausto no se repita es que nosotros lo trabajemos con las jóvenes generaciones. Para eso hay que conocer y saber. Cuando nosotros no conocemos nuestra historia estamos condenados a repetirla una y otra vez. Un filósofo alemán Thedor Adorno decí­a que si para algo sirve la escuela decí­a él, después de la segunda guerra mundial, para que el holocausto no se repita. De nada sirve la escuela si permite que se formen generaciones en el odio, en la ignorancia y volvemos a tener el peligro de que nuevos holocaustos resurjan en la humanidad. Esa es la esencia por la que nosotros estamos en la educación.

No estamos en la educación para nuestros chicos sepan más matemáticas o más lengua, más fí­sica o más quí­mica. ¿De qué nos sirve un fí­sico que sea brillante y que cree una bomba que después -como todos sabemos- termina con la vida de gran parte de este planeta? No sirve para nada si un brillante matemático, si a su vez no está criado con los valores esenciales de la solidaridad, de la no-discriminación y de la convivencia. Para eso estamos en la educación. Para eso trabajamos cotidianamente. Para eso están nuestras escuelas. No solo en los contenidos. De nada servirí­a transmitir ese cuadernillo que ustedes hicieron. Desde ya me comprometo a que llegue a todas las escuelas del paí­s para que sea trabajado. Para nada sirve si nuestro docente cotidiano discrimina a los chicos que tienen alguna dificultad y los compañeritos se discriminan entre sí­ por alguna cuestión fí­sica o por algún tipo de antecedente.

No sirve para nada el texto si realmente en la práctica concreta, en lo que los educadores que me acompañan acá consideran el llamado «currí­culo oculto» que muestra la escuela está bien discriminar. Como nos muestran los medios de comunicación solamente ciertos arquetipos o estereotipos los que pueden tener éxito en la vida y a los demás hay que dejarlos de lado. Hay que hacer un trabajo muy profundo. La posibilidad que no se perpetúe el genocidio es que esté en la memoria de todos. Pero no está en la memoria de bronce, no está en la memoria de los libros. Está en la memoria de la indignación y de la repulsión que sentimos cuando alguno de los integrantes de esta raza humana, que no merecerí­an serlo, tuvieron actos genocidas como el que concitaron contra el pueblo armenio, o contra otros pueblos. De manera que, también, como se señaló acá en una dimensión profunda y significativa lo hicieron en la dictadura militar. Lo hicieron en la propia historia argentina. Creo que ese es el elemento central.

Insisto. No se trata de un gobierno de turno. Está claro que hoy es posible lo que en la década del 90 no era posible. No es que solamente se vetaba la posibilidad de recordar en las escuelas el Genocidio Armenio. En la década del 90 se negaba nuestra propia historia. Estaban las leyes de obediencia debida y punto final. En la década del 90 se creí­a que nosotros podí­amos olvidar lo que pasaba; que si lo olvidábamos no iba a existir. Como todos sabemos, no hay ninguna experiencia en la historia donde se pueda meter abajo de la alfombra cual ha sido la trayectoria de un pueblo. Surge y resurge de las manos de las Madres, de las Abuelas y de los Hijos en el caso argentino. Surgió y resurgió el Genocidio Armenio de la mano de la pelea que dieron ustedes para que efectivamente esta ley sea realidad. No les quepa ninguna duda que la nueva ley, en este sentido, lo plantea en este sentido. Tenemos el honor de que no fue votada por unanimidad en el senado. Hubo un voto en contra y fue el voto de Bussi, porque uno de los artí­culos dice que cualquiera que haya cometido un crimen de lesa humanidad no puede ser docente. Aunque haya sido perdonado.

No se puede educar si no es con el ejemplo. Nuestros chicos tiene el derecho a saber que sus docentes de ninguna manera participaron en un tipo de genocidio, en un tipo de crimen de lesa humanidad. Esa misma ley plantea como elemento central para la educación argentina la educación de la no discriminación, la educación de la integración y de la tolerancia. Tení­amos ya en la Argentina la conmemoración de la diversidad cultural el dí­a que se conmemora el levantamiento del ghetto de Varsovia. Fue muy importante por precursora. En América Latina fue la primera ley. Argentina es el único paí­s que forma parte del Consejo Mundial de Educación para la lucha contra la discriminación que tiene un subcapí­tulo especial con el tema del Holocausto. Se tendrí­a que discutir también, si a nivel internacional, no hay un subcapí­tulo especial sobre el Genocidio Armenio, por lo menos de los paí­ses que ya hemos tomado esa decisión de trabajar fuertemente en el sistema educativo para que esto no ocurra. Termino reiterando que es un logro del pueblo argentino.

Cualquier genocidio no es un genocidio contra el pueblo en particular. Es contra la humanidad. Es entonces un logro de la humanidad, un logro de nuestro pueblo que ahora esté la Ley 26.199, que podamos trabajar en las escuelas. Nos comprometemos “insisto- a que llegue el cuadernillo, que también llegue en la conducta y en los valores que transmiten cotidianamente nuestros docentes. Les agradezco. Es un honor inmerecido el agradecimiento que recibo de ustedes por algo que es patrimonio del pueblo argentino. Sin embargo, mientras nos toque estar en la gestión pública seremos guardianes celosos de este espí­ritu que tiene nuestro pueblo que se corresponde con la pelea que dieron ustedes todos estos años. Una pelea justa y como todo lo justo tiene todo el derecho de tener presencia y triunfar. Muchas gracias. Nuestro compromiso es seguir trabajando en la misma dirección. (Fuertes aplausos y ví­tores)

Diálogo con los asistentes

Acerca de la continuación de la cuestión del genocidio: «Hay una Subcomisión de las Naciones Unidas que en 1985 reconoció al Genocidio Armenio; la Subcomisión de Prevención de las Discriminaciones y Protección de las Minorí­as que trabaja sobre estos temas. Es una subcomisión permanente donde Argentina, a partir de esta ley, tendrá una presencia mayor y poder debatir esto a otro nivel. De cualquier manera quiero señalar que nosotros, para trabajar en el sistema educativo con este tema en particular tendrí­amos que tener el cuadernillo. Lo presentamos en el Consejo Federal, que reúne a todos los ministros de educación de todo el paí­s y plantearlo para adaptar el cuadernillo a las necesidades del paí­s. Nosotros le dedicamos el año pasado a la memoria, con motivo del 30° aniversario de la dictadura militar. Nuestra idea es bajarlo para trabajar con los chicos de jardí­n, de primaria y secundaria. Hay etapas que tienen distintos niveles de maduración. Para comprender este proceso con especialistas que permitan estos temas se debe formar a los docentes, acompañados de formas de trabajo en el aula concreta. Nuestro trabajo respecto a los treinta años tuvo mucho que ver con que los chicos sepan como viví­an los chicos y los jóvenes en aquel entonces. Tiene que ver con que nosotros llevemos a las aulas la música, el deporte de aquella época, lo que sentí­an los jóvenes entonces. A muchos de ellos le coartaron la posibilidad de vivir, por la dictadura militar.

En este sentido tenemos que trabajar con el cuadernillo. Hay que adaptarlo a esta forma que tenemos nosotros. Insisto: no es aprender la memoria de «memoria». No es preguntarle de que año a cual año ocurrieron los hechos. Así­ les destruimos la posibilidad de que el chico se vincule con la realidad. Entonces habrí­a que trabajar fuertemente en la formación docente, en lo que ustedes nos pueden dar una gran mano, que traigamos a todos lo docentes del paí­s aquí­ y nos ayuden a transmitir realmente esto.

No es un proceso fácil. Estamos hablando de una Argentina que tiene diez millones y medio de alumnos y 44.000 escuelas con cerca de un millón de docentes. Tratar significarí­a que tengamos un proyecto de largo paso, que sea polí­tica de estado. Más allá de un gobierno de turno, los docentes deben buscar ser los portavoces de los contenidos que queremos transmitir de generación en generación y puedan trabajar con todas las escuelas.

¿De que manera la cultura armenia puede ser parte de la enseñanza? -Eso no es fácil. Muy cerca de acá, como ustedes saben está la escuela armenio-argentina. Es un colegio público que está en la calle Arce. Allí­, junto al Embajador de Armenia, lagrimeamos cuando escuchamos a los chicos cantar en el idioma el himno de Armenia. Bailaron danzas armenias. Realmente es una cosa maravillosa. Es increí­ble. Es muy difí­cil poder transmitir a todas las escuelas más allá de lo que transmitimos en construcción cultural de la Argentina. En una definición muy rápida, Argentina tiene un problema. En la formación de base la idea era formar argentinos. La palabra era «crisol de razas» donde todos se fundí­an. Era un sistema bastante intolerante con las diferencias. Los que í­bamos con alguna diferencia; si nuestros padres iban con una lengua extraña; eran llamados tanos, gallegos, rusos, paraguas o bolitas. El sistema intentó homogenizar y olvidarse de la diversidad para crear el «ser argentino». Hoy en dí­a estamos totalmente en contra de eso. La esencia del sistema educativo argentino es que tenemos que terminar con la desigualdad, no con la diversidad. La mejor forma que tenemos de educar a los chicos es como diversidad. Si el otro es distinto tengo algo para aprender de él. Este es el elemento que debe ser clave en las aulas. No se deben disimular las diferencias; que no es lo mismo que la desigualdad. Hay que combatir la desigualdad pero generar las condiciones para que cada uno esté orgulloso de la diferencia. Si el abuelo vino de Armenia hay que ir a la escuela y contar la historia de cómo él llegó y cómo construyó su propia vida en este paí­s. Estamos tratando de traer los abuelos y los padres. Los pibes aprenden mucho mejor la historia así­. Es muy difí­cil hacer un espacio para cada cultura en particular.

Está en la Ley. Los que están más ausentes son las culturas originarias. No vamos a encontrar fácilmente en el sistema educativo libros que hablen de cuando empezó la historia. Parece que todo empezó cuando llegó Colón. Apenas hay un corto capí­tulo cuando en realidad ellos son los dueños de estas tierras. Merecen en su lengua y en su cultura tener más presencia. Romper con un paí­s que se hizo en la tolerancia del inmigrante pero al mismo tiempo en la necesidad que tení­a de ser argentino. Era disimular su origen y costó mucho. A mí­ me llamó la atención cuando el presidente de la Asociación dijo de las distintas generaciones, de cómo las conducciones de la comunidad tomaron distintas actitudes. Tiene que ver con eso. Antes la cuestión era diluirse. Creemos que ahora estamos en una etapa distinta. Un paí­s fuerte necesita mantener las diversidades. Esto cambia totalmente los sistemas educativos. Hay que pensarlo desde una matriz distinta. Aquel que no mantiene su identidad no se integra, se diluye. La posibilidad de construir un paí­s en la diversidad es justamente el respeto irrestricto a cada una de las identidades. Así­ se construye un paí­s plural. Esto es importante para la cultura que nosotros incorporamos al paí­s por la inmigración. Pero más importante que eso son las capacidades que tengamos de incorporar lo que en la constitución reconocido como comunidades preexistentes. Nuestro paí­s todaví­a tiene muchas deudas que saldar en ese sentido.

Acerca de los contenidos de la enseñanza… Hoy seria muy fácil para los chicos comunicarse por internet. Nosotros tenemos un programa nacional que se llama «aulas hermanas» con América Latina. Ahí­ los chicos construyen conocimientos juntos. Ponemos un tema: por ejemplo el agua, el calentamiento global que preocupa a toda la humanidad. Los chicos van haciendo trabajos con compañeros de otros paí­ses. Todos los años entregamos premios. Serí­a importante si nosotros encontramos la forma de interactuar más entre las escuelas. Con internet las fronteras no existen.

Acerca de la necesidad de las escuelas comunitarias. “Se ha cambiado la ley de educación, no la ley de educación superior. En la nueva ley existe una parte de formación docente. Nos resta cambiar este año la ley de educación superior. Hemos planteado que las universidades sean autónomas y ellas deben preparar un proyecto que hemos presentado hace tiempo. Cuesta todaví­a llegar a un consenso acerca del texto de la nueva ley de educación superior. ¿Qué habrí­a que cambiar? Cada uno tendrá su opinión. Creemos que tiene que garantizar la gratuidad que la última ley no garantiza. Tiene que ser más taxativa respecto de la participación de los claustros y poner la elección directa como un elemento principal. La evaluación de la calidad tiene que ser por los pares. Hay unos diez temas importantes para discutir y proponer en el debate que se va a dar. Ninguno puede cambiar de un dí­a para el otro la universidad. Tiene autonomí­a y decide su estatuto.

La polí­tica de lo curricular y lo extracurricular depende mucho de la situación puntual. ¿De qué materia estamos hablando? La ley dice el que diseño curricular se tiene que cerrar en cada escuela. Tenemos a nivel nacional el núcleo de aprendizaje prioritario (NAP). Cada provincia agrega a ese NAP los temas propios. Así­ se completa la currí­cula. Pero, lo dice la ley, cada escuela puede fijar su propio ideario siempre que no contradiga el ideario de la ley. Cada escuela puede agregar los contenidos especí­ficos que tienen que ver con esa realidad. Más aun tratándose de escuelas privadas. Nada harí­a pensar que tienen que ser extracurriculares. Esto tiene que ver con que materias son imprescindibles y cuales no. Si no el alumno pasa a otra escuela.

Si el chico sale de acá y va a otra escuela pública y no pasó en cultura armenia no tiene por que rendirla en otra escuela. La nueva ley permite que las escuelas terminen y cierren su diseño con participación comunitaria. Dice textualmente «con respecto al ideario que cada escuela lo haga». Esto tiene mucho que ver con la educación religiosa. Tiene que ver también con la financiación del estado nacional. Habrí­a que discutir puntualmente en cada caso si el ideario institucional está aprobado por la jurisdicción.

En la conclusión del acto del Consejo Nacional Armenio le hizo entrega al Lic. Daniel Filmus de libros de temática armenia. Entre los presente se hallaban profesionales, docentes, estudiantes y gente de la cultura que pudieron participar y conocer de cerca el pensamiento del Ministro de Educación de la Nación.

 

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