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Diario Clarin- Opinión- Con una ley en la mano para combatir genocidios

Juan Gabriel TokatlianCon una ley en la mano para combatir genocidios

En la Cámara de Diputados se debatirá esta semana una norma clave para la defensa local y global de los derechos humanos. Juan Gabriel Tokatlian, profesor de Relaciones Internacionales, Universidad de San Andres.">

Esta semana será trascendental para la cuestión de los derechos humanos y la lucha contra los genocidios y genocidas en Argentina. La Cámara de Diputados debatirá un proyecto de ley que declara al 24 de abril «Dí­a de acción por la tolerancia y el respeto de los pueblos».Esa fecha conmemora el genocidio contra el pueblo armenio. La iniciativa legislativa, impulsada por un calidoscopio de diputados (Rafael Bielsa, Frente para la Victoria-PJ; Hermes Binner, Partido Socialista; Carlos Raimundi, ARI; Federico Storani, UCR; y Federico Pinedo, PRO) busca erigir ese dí­a en el sí­mbolo de la condena a las prácticas genocidas y la protección de los derechos de los pueblos.

El proyecto demuestra un amplio respaldo multipartidario en torno a la causa de los derechos humanos.

El tratamiento del tema será intenso y difí­cil ya que la unanimidad en este tipo de asuntos no se logra de manera natural ni sencilla. La vocación pluralista de los legisladores que lo promueven y el compromiso de los respectivos partidos con la defensa de los principios humanitarios es esencial.

Sin embargo, ello no significa que la ley vaya a tener un fácil procedimiento. Hay que asumir que lo que está en juego es de enorme significación aunque el texto legislativo en trámite sea escueto. Las potenciales voces contra la ley no debieran ser desoí­das: habrá que ver ”y escuchar” si sus argumentos son de principio y sensibles al derecho internacional o si obedecen a las exigencias de particulares grupos de presión refractarios al reconocimiento de la atrocidad del genocidio en todo tiempo y lugar.

Habrá que ver ”y escuchar” si el eventual debate legislativo tiene caracterí­sticas parroquiales e ideológicas o se inserta en las nuevas corrientes transnacionales y transversales que, independiente del espectro polí­tico que se ocupe, entienden que en esta hora hay que multiplicar los esfuerzos mundiales contra el olvido de los horrores del pasado y a favor de la prevención de nuevos holocaustos.

Habrá que ver y escuchar si los legisladores asimilan o desconocen la enorme sensibilidad ciudadana contra nuestra violencia del pasado y su rechazo a cualquier repetición futura. Habrá que ver y escuchar si los legisladores del partido de gobierno sintonizan, en conjunto, con la estrategia de la Presidencia y de la Cancillerí­a argentinas que han colocado, una y otra vez, en el centro de su acción interna e internacional la cuestión de los derechos humanos. Habrá que ver y escuchar si los partidos de la oposición, que también han hecho aportes significativos a los derechos humanos desde el regreso a la democracia, asumen que esta ley es un punto de encuentro en pro de la justicia, el respeto y la convivencia.

Por todo lo anterior, la ley en discusión es de gran importancia. El paí­s necesita una controversia seria y rigurosa en la que el resultado final sea un aporte para la democracia argentina y signifique una manifiesta contribución a la lucha global a favor de la paz. Como argentino y descendiente de armenios reclamo una polémica abierta y franca. Su aprobación transparente y mayoritaria nos reconciliará a todos los que hemos vivido y conocido el terror del pasado distante y cercano; terrores emparentados por el desprecio a la memoria de los pueblos y la equivocada certeza de que las ví­ctimas nunca sean oí­das; certeza que esta semana debe quedar sepultada en Argentina.

http://www.clarin.com/diario/2006/11/20/opinion/o-01902.htm

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